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Con un trasfondo de stocks decrecientes de pescado, es muy dificil comprender, ¿cómo cualquier parte de la industria acuícola puede ser acusada de realizar prácticas de dumping? Aún así, las quejas sobre las prácticas de dumping se han convertido en una característica crecientemente común en la producción acuícola. Una disputa tal está entre los produtores de salmon europeos y la industria de salmón noruega y, a pesar de la intervención de la Organización de Comercio Mundial, esta disputa permanece sin resolverse. La Comisión Europea, de parte de los productores europeos, continúa manteniendo su derecho de imponer medidas de comercio contra la industria de salmón noruega. Estas medidas toman forma en un precio de importe mínimo (PIM).
Los productores irlandeses y escoceses independientes reclamaron que los noruegos han estado sobreproduciendo salmón y verter un exceso de pescado al mercado europeo. Argumentan que estos peces han rebajado el precio de salmón irlandés y escocés y, como resultado, el sustento de estos cultivadores se ha visto amenazado. No obstante, al mismo tiempo, estos productores independientes mantienen que su propio salmón es un producto de alta calidad para el cual los consumidores están dispuestos a pagar un precio de primera calidad. Sin embargo, si estos productores están recibiendo un precio de primera por sus pescados, el salmón noruego debe estar vendiéndose a un precio menor y por lo tanto, por deducción, rebajando el precio del salmón europeo producido. La pregunta clave es, ¿esto verdaderamente se trata de dumping?
El problema para los productores europeos no es que noruega esté sobreproduciendo, sino que esté rebajando el comercio. Sin embargo, lo mismo puede decirse de la industria europea. Los consumidores pueden haber expresado la intención de pagar un precio de primera calidad por el salmón europeo producido, pero cuando se vieron enfrentados con opciones en el supermercado, fueron incapaces de distinguir una diferencia suficiente entre el salmón europeo y el importado y simplemente optaron por el salmón que representa el mejor valor del dinero. Dicho fracaso por persuadir a los consumidores de pagar un precio de primera, ha llevado a los productores euorpeos a presentar su queja sobre las prácticas de dumping.
Pasados cuatro años tras haber presentado su queja, la pregunta que los cultivadores aún deben contestar es si fue mejor provocar una gran disputa de comercio o si su situación habría sido mucho mejor, de haber invertido en una estrategia llevada por el mercado, apuntada a persuadir a los consumidores de que vale la pena pagar más para comprar su salmón. La realidad es que este caso de dumping de salmón ha sido una simple excusa de un comercio pobre y como consecuencia, los cultivadores europeos no han sido capaces de beneficiarse de las medidas de comercio impuestas por la Comisión Europea. Esto se debe a que están diseñados para proteger a los cultivadores contra las prácticas de dumping, y ya que nadie está realizando dumping con el salmón, las medidas no tuvieron efecto alguno.
Por coincidencia, un reporte de la Oficina de Información Acuícola del Reino Unido encontró que los cultivadores de trucha europeos, que presentaron un caso similar contra la industria noruega, se habrían beneficiado más de haberse enfocado en la promoción de su producto más que de depender de impuestos sobre las prácticas de dumping para protegerlos. La Comisión Europea debería tomar nota y eliminar inmediatamente el PIM para que la industria entera pueda continuar produciendo el salmón que los consumidores verdaderamente quieren, más que culpar a otros por su propio fracaso de capitalizar una demanda de mercado creciente de su salmón.
By Dr. Martin Jaffa
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