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Para la CAAR, sólo el cultivo de salmón en contenedores cerrados reduce el impacto ambiental negativo. (Foto:farmedanddangerous.org/CAAR)
Ambientalistas cuestionan estándares para el cultivo de salmón
CANADÁ
Tuesday, June 19, 2012, 01:20 (GMT + 9)
Los estándares para las granjas salmonicultoras desarrollados para el proceso de certificación del Consejo de Administración Acuícola (ASC) no protegen de manera adecuada al salmón silvestre ni al medioambiente, sostiene la Alianza Costera para la Reforma Acuícola (CAAR).
La ONG explica que las investigaciones realizadas durante siete años por varias partes interesadas indican que el cultivo de salmón en contenedores cerrados es la única forma de disminuir o eliminar realmente los impactos ambientales negativos básicos del cultivo de salmón. Por este motivo, la CAAR votó formalmente ‘no’ a los estándares del ASC en la votación de comité directivo.
Los estándares abordan cuestiones como la contaminación del agua, el abastecimiento de ingredientes para pienso, la transmisión de enfermedades entre el salmón silvestre y el cultivado y aspectos laborales. Diseñados para ser un punto de partida para la mejora continua, podrán ser revisados periódicamente para actualizarlos y asegurar que se mantengan a la altura de la mejor ciencia disponible, las mejores prácticas y tecnologías de administración, y la información recogida durante la certificación de las granjas.
Los estándares determinan un nivel alto de transparencia en materia de datos y control en las granjas.
Con todo, a la CAAR le preocupa mucho que el estándar del Diálogo para el Cultivo de Salmón (SAD) no sea lo suficientemente estricto en cuanto a la eliminación de la transmisión de enfermedades entre los peces cultivados y los silvestres, y en lo que respecta a los riesgos que representan las especies foráneas, entre otras cuestiones.
Si bien la alianza reconoce que hay algunos límites importantes en el uso y eliminación de antibióticos y sustancias químicas tóxicas para tratar el piojo de mar, destaca que el estándar no elimina su empleo.
Y advierte que como el estándar está pensado para certificar granjas individuales, tiene dificultades para tratar los impactos acumulativos de la industria y su desarrollo.
La CAAR cuestiona en particular que el estándar SAD no compare el desempeño de las granjas salmonicultoras con los parámetros ecológicos, sino que compare una granja con otra.
En este sentido, la ONG hace referencia a estudios recientes sobre el desempeño de la acuicultura y la certificación, fundamentados en la ciencia, que mostraron que aunque as granjas certificadas con el SAD hacen alguna diferencia, la industria del cultivo en redes abiertas todavía perjudica de manera significativa el medioambiente. Y sostiene que el hecho de que el estándar no compare con otros productos del mar, cultivados o silvestres, hace sea engañoso para los consumidores utilizarlo para seleccionar las opciones de productos del mar más sustentables.
Aun así, los grupos miembros de la CAAR están de acuerdo en que a pesar de que los estándares SAD no pueden asegurar totalmente las prácticas ecológicamente responsables, son más sólidos y se sustentan en un proceso mucho más creíble que otros, como los que promueven las Mejores Prácticas Acuícolas (BAP), la Alianza Global para la Naturaleza (GAA) y Global Trust. Cabe destacar que el estándar SAD también aborda de cuestiones sociales y laborales en forma global.
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Por Natalia Real
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